Sahara. Crónica 10ª. En España otra vez.

041 copia Llegué a Táger derecho a la aduana a que me sellaran el pasaporte. Al tiempo me acosaban los empleados acreditados para darme una información que no necesitaba y de la que esperaban propina. Ahora sabría si de verdad me iban a dejar marchar…

El gendarme releyó el pasaporte y lo selló sin mirarme ¡menos mal!

018En la cola pude ver las primeras mujeres de cabellos descubiertos. Escotadas, con pantalones ajustados sin pudor al marcar las bragas. También las primeras niñas derechohabientes haciendo caso omiso de sus padres. El personal femenino del barco se me hizo maquillado en exceso. La forma de tratar al público altiva y algo brusca. Llevaba mucho en un país islámico y me había acostumbrado al tímido pudor femenino.

El ferry me dejó en una España arruinada, sin rumbo, ni esperanza.  Vaya panorama.

Tras mucho de no ver la caja tonta, los telediarios se despachaban con seis millones doscientos mil parados. Luego hablaban de un Ortega Cano abstemio la noche de autos y una Pantoja deschironada de chiripa.

Dos días sin dormir. Caí rendido en el sofá de mi prima con dos hijas monísimas, en edad de comer, dormir y reír. Allí me atizé dos cervezas con alchool que no encontré en Marruecos por mucho que pregunté. También dos chuletones de cerdo.

En Extremadura emergieron dehesas tupidas de hierba verde, robles orgullosos centenarios y olivos achaparrados de formas caprichosas. Descansé otro día en una aldea asentada en las faldas de la Sierra del Viento. Hogar paterno donde les enseñé las fotos de los fortines. Hasta le entró ganas de ir él personalmente después de sesenta años.

Luego tocaron mil kilómetros más con algún radar traicionero. Su certificado no tardará en recordarme lo asesino que soy por ir a 130 en la autopista.  Llegaba a Zaragoza.

Andando topé con el container al uso de empleaditas del super de la esquina. Tiraban lo caducado a diario con la cabeza gacha evitando cruzar sus ojos avergonzados con los hombres que esperaban para llevarse la cena. Eran seis ellos, todavía conservaban la dignidad y más jóvenes que yo. De mi barrio, o sea podría ser yo, o tú mañana. Me avergoncé, sentí reparo por ser español, por no hacer nada, por fundirme la pasta en viajes.

En dos días pondré fotos que faltan y un par de videos. Consejos para los que bajen y mis conclusiones. Ahora no estoy de humor. Se nota que he regresado y la tristeza lo cala todo.

002

A la entrada de Tan Tan

Sin-título-1

Lluvia en Aragón

011

Ultima toma del Sahara

Anuncios
Categorías: Uncategorized | Deja un comentario

Navegador de artículos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: